
La hipnosis tiene efectos mensurables en el cerebro. En tres estudios, investigadores de Zurich han demostrado que la actividad de determinadas redes cerebrales cambia bajo hipnosis.
Desde el punto de vista científico, la hipnosis sigue siendo en gran medida una caja negra cuyo contenido no se puede explicar con exactitud. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Zúrich (UZH) han podido demostrar que la hipnosis no es un acto ni una invención, sino que, en realidad, modifica algo en el cerebro.
Para demostrarlo, los neurocientíficos realizaron estudios utilizando tres técnicas de imagen diferentes: resonancia magnética funcional (fMRI), electroencefalografía (EEG) y espectroscopia de resonancia magnética (MRS).
En cada ocasión, seleccionaron a unas cincuenta personas sanas con experiencia en hipnosis como sujetos de prueba. Primero se les sometió a un estado de hipnosis leve y luego a un estado de hipnosis muy profunda utilizando el mismo texto hablado.
Atención y conciencia corporal
Los resultados mostraron que la hipnosis provoca cambios en determinadas áreas del cerebro que son importantes para la atención y la percepción corporal. Según la UZH, las áreas correspondientes estaban menos activas o su capacidad de conexión se vio reducida.
Esto podría significar que la hipnosis reduce la conciencia del cuerpo de los sujetos, informó la universidad en un comunicado de prensa. Al mismo tiempo, las ondas theta aumentaron. Las ondas theta son un signo de somnolencia y relajación profunda.
Los investigadores también observaron cambios neuroquímicos significativos. Por ejemplo, durante la hipnosis profunda se liberó significativamente más un modulador neuroquímico llamado mioinositol. Según los investigadores, esto podría interpretarse como una actividad cerebral reducida.
Sin embargo, según los investigadores, se necesitan más estudios para obtener una comprensión general de cómo funciona la hipnosis.